EL ELOTE Y LA DECISIÓN QUE NO SE COMPARTE 🌽🤫
Hay decisiones que se platican… y otras que simplemente se toman. La del elote es de las segundas. No haces encuesta. No preguntas opinión. No dices “¿se te antoja?” Simplemente lo ves… y decides. Es casi personal. Porque aunque estés acompañado, el antojo no siempre es colectivo. A veces solo tú lo sientes, solo tú lo entiendes, solo tú sabes por qué en ese momento exacto sí. Y no necesitas justificarlo. El elote es de esos gustos que no requieren explicación. A veces no buscas nada en específico. Solo algo “rápido”, algo “ligero”, algo “para quitar el antojo”. Y terminas con un elote. Pero lo interesante es que, sin haberlo planeado, era justo lo que necesitabas. No más. No menos. Exacto. Como si hubiera encajado perfecto con ese momento, con ese nivel de hambre, con ese tipo de antojo. Y eso no pasa con todo. Hay comidas que se quedan cortas. Otras que se pasan. El elote, cuando llega en el momento correcto… simplemente atina.